Iniciativa

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POR UNA ORGANIZACIÓN DEMOCRÁTICA ANDALUZA, POPULAR y TRANSVERSAL EN UN NUEVO CICLO


Nacimos para poner nuestras instituciones al servicio de nuestro pueblo. Nos juntamos para impulsar una nueva Andalucía que atienda y solucione problemas reales de la gente, unas instituciones que rindan cuentas sólo ante sus gentes. Lo hicimos sabiendo que en este desafío vamos de la mano de la sociedad civil y de las reivindicaciones que nacen en nuestras plazas o no llegaremos.

La Asamblea Ciudadana Andaluza recientemente anunciada es una oportunidad para organizarnos para este tiempo político que arranca con un Podemos ya en las instituciones, con mucha más fuerza y con mucha más responsabilidad. Una oportunidad para avanzar hacia una organización más enraizada en nuestra tierra, más democrática, más abierta y participada.

Es tiempo de ahondar en la nueva política que nos exigimos desde que el 15M constituyó un nuevo sentir de época, una política en la que caben las mayorías sociales hayan votado lo que hayan votado en el pasado, sin las exclusiones que traen las reivindicaciones maximalistas que nos alejan de la mayoría social. Una agenda basada en las necesidades y los anhelos de todos y todas.

Para enfrentar esta tarea en Andalucía, los más de sesenta mil inscritos debemos tomarnos el tiempo que sea necesario. Nuestra tierra tiene características propias y requiere de tiempos propios para abordar desde la complejidad de nuestra demografía, la peculiaridad de nuestro municipalismo y la diversidad de nuestras ideas, un debate que sólo si es sosegado y sereno será sano.

Afortunadamente, tal y como catalanes, vascos, gallegos, navarros, madrileños y madrileñas han diseñado su propio proceso, está ahora exclusivamente en manos andaluzas que el diseño de este ilusionante proceso que ahora arranca lo haga en clave y acento propio, sin tutelas de calendario, procedimientos, nombres o ritmos impuestos por objetivos distintos al enriquecimiento de nuestra organización.

Como primera aportación al debate queremos lanzar esta serie de líneas básicas con la intención de que sean el inicio de un camino que pase por encuentros presenciales y telemáticos y que progresivamente enriquezca y se concrete en una propuesta de nuevos documentos políticos y organizativos andaluces con la aportación de todos y todas.

1. Debemos ser un partido que mire hacia fuera y aspire a transformar Andalucía.

Frente a las formas clásicas de los viejos partidos de la izquierda anteriores al 15M, que intervienen y pretenden conducir y proyectar sus debates en los movimientos sociales, nuestro partido es un instrumento de las personas y los movimientos, y por tanto mucho más permeable ante los consensos sociales y los sentidos comunes de nuestro Pueblo.

Estar junto a los cientos de miles de andaluces que piden el fin de la corrupción, un trabajo digno, con las y los exiliados económicos que necesitamos que vuelvan, con los y las autónomas y las pequeñas empresas que crean la mayor parte del empleo en nuestra tierra y apoyar a todas las personas que día tras días se ingenian formas de sacar adelante nuestra Andalucía. Tras sufrir cuarenta años de hegemonía del PSOEA, que paulatinamente se ha ido plegando a los intereses de las élites e ignorando a sus votantes, es nuestro deber acabar con el retraso económico y social que arrastra nuestra tierra.

Tener un proyecto ganador implica ser capaces de aglutinar las demandas y anhelos de la sociedad en su conjunto por una Andalucía que mira al futuro. Desde acabar con la precariedad y el desempleo a una sanidad de calidad. Desde impulsar nuestro sector productivo y tecnológico a terminar con la corrupción en nuestras instituciones. Encerrarnos en solo algunas demandas nos condena a la protesta constante sin capacidad de transformar. Nuestro proyecto debe tener la solvencia y solidez necesaria para ganar la Junta de Andalucía.

No hemos venido a ser un partido testimonial que se sienta cómodo en su sillón en la oposición, nuestra obligación es disputar la victoria al PSOEA y al conjunto de las élites. Ganar Andalucía para su gente.


2. Una participación más abierta y sencilla: que “ser de Podemos” no requiera ser militantes a tiempo completo.

 

Democracia de inscritos/as que nos remite a ser un partido abierto a la ciudadanía y no solo a la militancia con más tiempo libre, respetando la necesidad de la conciliación familiar, laboral y personal. Necesitamos construir un partido que sea capaz de recoger debates de toda la sociedad, de cada municipio concreto, no solo de la pequeña burbuja de personas que puede o está dispuesta a ser militante. Para eso hay que apuntar hacia una organización más sosegada, abierta, capaz de establecer métodos y tiempos que permitan a la gente común estar al día y participar por vías no tradicionales, no solo la presencial clásica, ésta es la mejor garantía para evitar una deriva vanguardista y burocrática, que tiende a que el partido lo controlen, como en la vieja política de todo signo, los cargos y sus liberados.


3. Asumir que este partido no nació para dar lecciones a nadie, necesitamos una organización menos identitaria y más popular.

 

Queremos un partido transversal que aglutine a todas las personas que quieren cambiar Andalucía y poner las instituciones al servicio de la gente común. Este partido no solo es para aquellos y aquellas que se consideran de izquierdas, sino para todas las personas que son favorables a la mejora de las condiciones de vida de las mayorías. Nuestro color es el morado y nuestra bandera la andaluza sin exclusiones, nuestra cultura es plural como lo es el pueblo andaluz, desde las tradiciones centenarias a las modernas transgresoras, desde el flamenco al cine contemporáneo con acento andaluz. Necesitamos ser un espejo de las mayorías, un partido de la gente común frente a los poderosos y sus intereses articulados por los dirigentes de los partidos del 78.

No cambiaremos Andalucía desde el margen izquierdo del tablero, la cambiaremos pateando el tablero que nos proponen.

4. Se hace urgente descentralizar, municipalizar y federalizar nuestra organización y el conjunto de Andalucía.

El cambio de ciclo demanda mayor importancia de los diferentes sujetos políticos existentes en el Estado y también mayor autonomía y peso municipal. Cada ámbito del partido debe tener recursos suficientes para desarrollar su tarea. Especialmente en los municipios. Sin que ello esté sujeto a decisiones coyunturales de otros órganos. Que haya mayor, más completa información y vías para participar de las decisiones que se toman en la dirección andaluza y el grupo parlamentario.

Deberemos también multiplicar los liderazgos y cuadros medios que garanticen la extensión de nuestra herramienta y su solvencia, y sean capaces de proponer horizontes futuros, además de equilibrar el peso del poder de la organización autonómica y estatal.

Necesitamos reconstruir un poder andaluz que impregne a todos los andaluces y andaluzas de la conciencia de su responsabilidad en la tarea de levantar entre todos una Andalucía libre y autónoma que nos sitúe como la que más en la pluralidad del estado español.

Desde los órganos estatales de nuestro partido se debe reconocer el peso que a Podemos Andalucía y a nuestra comunidad le corresponde, tanto en una futura federación de partido, como en la situación de nuestros diputados y nuestras diputadas en el Congreso dentro del grupo que ya hoy es confederal de Podemos y que no podrá ser menor que la de otros subgrupos nacionales, empezando por la portavocía adjunta en el Congreso de los Diputados.


5. Un partido con garantías democráticas que sabe gestionar la pluralidad.

 

Para tener unas instituciones democráticas es necesario que nuestro partido sea ejemplo de buenas prácticas. La garantía de un Podemos Andalucía que sepa gestionar la pluralidad e integrar en un proyecto común está en el respeto a nuestros estatutos y
a los derechos de todas las personas que formamos parte de él. Respetar las normas de las que nos dotamos es básico para garantizar la convivencia en igualdad.

Todas las opiniones tienen que ser bienvenidas siempre que las decisiones se tomen en colectivo, de forma democrática. La mejor garantía democrática es la separación de poderes y los contrapesos de poder. La concentración de las decisiones en pocas personas desanima la búsqueda de consensos y el espíritu integrador que nos trajo el 15m. Juntos y juntas podemos más.

Los derechos de las personas inscritas cualquiera que sea la vía por la que participen son irrenunciables. Para ello los documentos organizativos deben instaurar garantías para el cumplimiento de nuestras normas y el ejercicio de nuestros derechos. Unas reglas de juego comunes y aplicables por igual al inscrito sin cargos y a los compañeros y compañeras con responsabilidad son la única garantía de democracia interna.


6. Queremos una organización más amable que feminice no solo sus portavocías sino todo el partido.

Uno de los consensos más amplios ha girado en torno a la necesidad de feminizar Podemos, tarea que implica asumir unos principios y unos valores más inclusivos en el día a día del partido y en el trato. No hay que caer en la trampa de pensar que esta apuesta pasa simplemente por tener más compañeras en primera línea, queremos paridad en los equipos pero no podemos olvidar construir un Podemos Andalucía más amable que elija cooperación a confrontación, que apueste porque se cumplan el Código Ético y los documentos organizativos, aunque con el ojo puesto en mejorar y avanzar sobre lo acordado, para garantizar los derechos de todas y todos en una organización abierta y participativa.

De otro lado, también hemos sido testigos de cómo la “militancia a tiempo completo” acaba por vaciar de mujeres los Círculos y los espacios de encuentro, la desigual distribución de las responsabilidades domésticas hace imposible que las andaluzas puedan realmente involucrarse en Podemos Andalucía, sin ellas, sin nosotras, no conseguiremos construir una organización que pueda reflejar Andalucía y poner el foco en los problemas de las andaluzas.

Renegamos de cualquier actitud conservadora que convierta a Podemos en el partido de la protesta sin soluciones, el que se dirige a las personas ya convencidas, es decir, el que se convierte en la oposición minoritaria de siempre (pero más grande, por ahora). Esta organización no puede deshacerse de lo que nos trajo hasta aquí: su actitud audaz, su misión empoderante y regeneradora, además de su clara intención de desbordar los bandos en los que tan cómodos se sienten los poderosos.

Finalmente nos habría gustado que este tiempo acelerado se empleara en el debate de investidura y presupuestos andaluces, que ahora se discuten en el Parlamento andaluz. Son esos presupuestos los que cambian la vida de los y las andaluzas, no los procesos internos, de modo que sugerimos acompasar la primera fase de esta Asamblea Ciudadana, de este debate concreto, práctico y transformador.

Hemos dado grandes pasos, pero esto no ha hecho más que empezar.

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